
La sociedad que no escucha
Estamos en inmersos e una sociedad eminentemente tecnológica, las nuevas generaciones (we y nativos digitales) tienen incorporados los aparatos como una cuestión natural, por la calle podemos ver niños, adolescentes, jóvenes (predominando el sexo femenino) y en menor cantidad personas maduras con la parafernalia de celulares, mp3, mp4 y cables colgando por doquier, para lo cual me pregunto ¿es necesaria tanta comunicación? ¿Qué ocurrirá con esta generación que está permanentemente conectada ya sea a la música, al chat, a los mensajes, a los juegos, a las fotos, a internet o a lo que sea? Quizás en muchos años se produzca una mutación antropológica siguiendo la teoría evolutiva de las especies formulada por Charles Darwin, con algunas adaptaciones para la supervivencia, daré algunos ejemplos: el pulgar de la mano derecha será mas gordo y ancho de tanto apretar las teclas del celular y el resto de la mano absolutamente raquítica, con dedos pequeños y delgados suficientes para sostener el minúsculo aparato. También se desviará nuestra columna cervical inclinándose pronunciadamente hacia adelante y abajo en forma de arco o joroba, ya que la mayor parte del tiempo el hombre (antropológicamente hablando) caminará con la cabeza gacha mirando esta pantalla, en lo que respecta al oído, y debido a los decibeles en que se escucha música con los auriculares tenderá a desaparecer, quedando algo así como un pequeño orificio donde apenas se escucharán los ruidos superiores a los 120 decibles, es decir que solamente habrá comunicación por “mensajes” ya que nadie podrá escuchar a nadie. También habrá algunos cambios sociales productos de estos avances tecnológicos. Por empezar, ya no habrá que ir al baile para conseguir novia o novio, simplemente entrando a una “sala” de chat podremos conocer mucha gente y enamorarnos inmediatamente al punto tal de casarnos (pero no de manera virtual) en poco tiempo y sin dudar un segundo, y si es que no conseguimos nada por ese lado, podemos entrar en las página exclusivas para este fin del estilo “¿queréis conocer a tu pareja? Suscribite y subí tu foto”. Otro recurso es enviar un mensaje al 2020 poniendo la palabra “amor”. Otras cosas que se podrán hacer por internet: estudiar, trabajar, comprar todo, pagar todo, ver cine, TV, escuchar radio, etc. es decir ya no necesitaremos mas salir de nuestros hogares reforzando así los vínculos familiares (aunque nadie se hable porque todos estarán ocupados con respectivos auriculares conectados a sus aparatos, pónganle el nombre que quieran), y lo “fabuloso” de todo esto es que desaparecerán las escuelas, las iglesias y los cines ¡ya no serán necesarios!¿para que?Este breve relato, de ficción, es una parodia a la sociedad contemporánea. Quizás esta postura se asimile a la de aquellos que detractaban primero a la escritura y luego a la imprenta de Gutenberg por considerarla contradictoria al aprendizaje memorístico (hasta blasfema y contra la Iglesia). Tal vez las pantallas de hoy sean las páginas de los libros de ayer, trasgresoras, revolucionarias, accesibles a todas las clases (o casi todas). Entonces, por ser la tecnología una parte intrínseca de nuestra sociedad y de nuestro modo de vida, no podemos en educación estar ajenos a este fenómeno. La escuela podrá oponerse al avance avasallador de la tecnología adentro del aula, pero definitivamente aquella triunfará y entrará por las buenas o por las malas y por lo tanto es mejor prepararse y preparar a nuestros alumnos y sus familias.